jueves, 21 de abril de 2022

Gracias Dani

En los años de historia de nuestra formación hemos tenido que superar adversidades de todo tipo, encontrar un lugar de ensayo, encajar en un horario, hacernos hueco en la Semana Santa, buscar una línea que seguir, pedir favores, hacer esfuerzos pero nada comparado con 2022.


             Y a pesar de que la Semana Santa post pandemia estaba marcada en los calendarios de todos los papones, sabíamos en el fondo que ésta era demasiado importante para nuestra Agrupación Musical.

Dani era la expresión de la alegría, del inconformismo, de las ganas de vivir y del optimismo exagerado. Pese a su enfermedad, conocida meses antes por casi todos nosotros, fue el primero en acudir al Seminario a mover sillas, a limpiar, a montar estanterías y a sacar una sonrisa de cada uno de sus compañeros. Aún en ese estado, todos teníamos que obligarle a que se sentara, a que se diera un respiro y a que nos lo diera a los demás. Pero él no paraba, nunca lo había hecho puesto que no entendía la vida sin las ganas que tenía de vivir el día posterior.

Pocos supieron de nuestras prisas por montar “Volvemos a sentir” en pleno mes de diciembre en el Palacio de Congresos. Cuántas personas a las que agradecer su comprensión y su implicación en aquel concierto que tanto tiempo llevábamos esperando ofrecer y que nunca como ese día nos costó tanto preparar. Y allí estuvo, montando el escenario, las flores, las telas, el fondo y subiendo las sillas. Recordamos el cabreo que tenía porque la máquina de oxígeno, alargador de por medio, le impedía participar tanto como su alma ansiaba.

Y aunque ese concierto fue por y para él, lo cierto es que lo vivió como siempre hizo con su banda, entre bambalinas, aportando, como si de la última fila de bombos se tratase. Su sonrisa cuando le dimos un reconocimiento a su hijo Daniel y sus fotos con todos sus compañeros nos hicieron comprender que le quedaba mucho por aportar.

Llegó “Que la Navidad suene para todos” y llegaron los certámenes y los conciertos de Cuaresma. Y se vistió para estar con su banderín en San Isidoro, cuando las fuerzas incluso le apremiaban a tomar aire, a respirar o a sentarse mientras lo único que él quería era corregir a sus bombos, reir con sus amigos y ayudar a organizar y a recoger todo lo que rodea a un colectivo tan numeroso en cada acto.

Pero también venía cada día a ensayar acompañado de su mujer. Con los tubos en la nariz, con mejor o peor color, con mejor o peor humor. Porque eso le servía de gasolina para su día a día, para una nueva sesión en el hospital y para una nueva semana de quedarse en casa dolorido.

En su mente estaba la Semana Santa, a la vuelta de la esquina, después de su cumpleaños. Hasta fue el primero en apuntarse a los desayunos de las procesiones y por supuesto el primero en elegir el menú de nuestra comida de Domingo de Resurrección.

Pero celebró su 34 cumpleaños ingresado, por los enormes dolores que ni siquiera su eterna sonrisa podía ocultar. Y allí se fue su banda, antes del último ensayo previo a Semana Santa, porque tenía que devolver a Dani una ínfima parte de lo que Dani le había dado. Quería que recuperase la sonrisa, que se olvidase por unos minutos de dónde estaba y no pensase en dónde quería estar. Y claro que funcionó puesto que el resto de los días los pasó presumiendo de que habían ido a su ventana sus amigos de la Agrupación, enseñando los vídeos a cualquiera que se acercase a visitarle.

El Nazareno sabe que el Viernes Santo Dani quería estar para verle salir de Santa Nonia. Estaba todo preparado para ello, un transporte, unos horarios y hasta gente que dejaría su brazo para ir a acompañarle en ese trabajo.

Así fue, pero de otra forma. No hizo falta transporte ni hizo falta mirar al reloj para saber que Dani estaba junto al Nazareno. Tardó en llegar porque no era persona de quitar el protagonismo al Padre después de dos años de pandemia y el Viernes Santo en León todos saben quién es el que acapara todos los focos. Además, era cabezota y no quería quedarse sin Viernes Santo después de tantos años por lo que, en silencio, se apagó el Sábado Santo unas horas antes de la Vigilia Pascual, para estar junto al Señor Resucitado y a su banda en la mañana del Domingo de Resurreción.

Después de dejar todas las flores del Santo Entierro a los pies del Nazareno en Santa Nonia, un padrenuestro en su honor y toda la Agrupación Musical acudió a la más hermosa de las mañanas con un sentimiento sobrecogedor. No hubo ni una sola marcha que no sonase para él ese día y por la tarde, delante de la Morenica, a la hora de despedirle, volvió a sonar "Jesús del Prendimiento" como aldabonazo de todo lo que nos queda por vivir.

Solo nos queda agradecer el enorme cariño recibido por parte de las Cofradías y Hermandades leonesas, de nuestros compañeros de todas las bandas de León y de otros lugares y de todos los papones y amigos que han enviado mensajes de apoyo y ánimo a su familia y a nuestra formación.

Desde ese 16 de abril en adelante Dani ya no estará junto a nosotros en persona, es evidente, pero aún es más evidente que está en cada uno de los que formamos esta Agrupación Musical y que aprendimos de su generosidad, de su valentía y de su fuerza. De su optimismo y de sus ganas de vivir. De su forma de vivir y de su forma de entender la Semana Santa. En Vicky, Dani y Mateo vemos el reflejo de su presencia y nos reconforta saber que siempre estará entre nosotros. Solo podemos acabar esta reflexión con una frase que a todos nos saldría si tuviésemos la oportunidad de volver a mirarle a la cara para decirle algo

 Gracias Dani.





1 comentario:

Francisco Laiz Martínez dijo...

Lo siento, pero después de Haber leído la nota de Sergio Urdiales, y ahora esta otra, que acabo de leer ahora mismo, la sensación de pena, y dolor, No se me ocurre nada mejor que dedicarle una de mis fotos del Nazareno, expresar mi dolor a la familia, y compañeros, y decir D.E.P